domingo, 8 de junio de 2008

Hablando de ANUESCA

Hablando de..,

La Asociación de Nuevos Escritores de El Campello, ANUESCA, navega por el ciberespacio. Famosos son sus recitales, su Encuentro Nacional de Escritores. Holgadamente reconocida y acredita su revista XALOC a escala nacional y mundial ya que le contactan autores de por doquier para que les publiquen.

Sí, ANUESCA, tiene una proyección nacional e internacional y no pasa una semana sin que otras organizaciones la inviten a participar en recitales, eventos culturales fuera de la provincia o más allá de sus fronteras. Ser representante o embajador cultural de El Campello, a través de su Asociación de Escritores y Poetas: A. N. U. E. S. C. A es halagador, panegirista, alabador... pueden añadir la lista de calificativos que lo deseen.

Uno, o una, se va, cuando le invitan a un congreso o un recital internacional, con las maletas llenas de ilusiones, de libros suyos que regalará al alcalde, al diputado y obsequios de El Campello para otras autoridades. Todito pagado con sus ahorros, el viaje inclusive, porque a la hora de ser magnánimas con la cultura las autoridades se duermen. Lo entiendo la cultura es soporífica, no rentable y además peligrosa.

Así que cuando un semi escritor de El Campello -digo semi porque me han demostrado que hay varias categorías:

-los propulsados por las editoriales ( a quienes les apoya varios “negros”),

-los famosos que no saben escribir pero tienen un nombre que vendería cualquier cosa,

-los que tienen complejo de escritor: no saben escribir y quieren a toda costa que el vulgo admita que están a dos pasos del premio Planeta,

-los menos conocidos pero que gozan de prestigio en su región porque invierten en publicidad más que les costó la publicación de su obra,

-los “buenos” que de repente han sido captados por una editorial y escriben por encargo

-los” buenos” con suerte que escriben cuando y como quieren

-y después... la plebe... como los escritores noveles de ANUESCA, porque serán noveles y honrados toda su vida.

Bueno pues cuando un semi escritor de ANUESCA tiene que irse por ejemplo a Paris o a Sebastopol, enseña el trabajo realizado por su asociación, los recortes de periódico sobre los milagros de un puñadito de escritores humildes que se propusieron un día que el Campello sería la Capital de la Poesía, oye a sus interlocutores decir:

“- Que maravilla de pueblo, todo para la cultura. Y le darán mucho dinero para organizar tales eventos, publicar libros, revistas y antologías... ¿ Verdad?”

Sí, ANUESCA publica mucho: este año saldrán una antología, un libro, una revista y los propios epítomes de cada componente de ANUESCA que decida editar por su cuenta y gastarse los ahorros de varios años...

Sí, ANUESCA, inagotable, escribe, tiene a su grupo de fieles seguidores y lectores que desconocen las artimañas de la asociación literaria de El Campello para sobrevivir en una jungla donde algunos se mueven al son del tintineo de los euros y el desdoblamiento marchito de los billetes.

Sí, ANUESCA, tiene mucho público cuando presenta su Encuentro solidario a beneficio de ONGs, o homenajea a un periodista fallecido hace un año. Recordaremos que este homenaje censurado y aplazado reiteradas veces reunió en la biblioteca municipal a más de doscientas personas. Algunas de ellas tuvieron que presenciar el acto, de pie y en los pasillos.

Cabe preguntarse, si a escala general, hoy día la cultura es un lujo.

Tenemos que replantearnos si nuestros dirigentes, en el ámbito mundial, tienen la obligación de darnos, difundir la educación y la cultura con los impuestos que pagamos.

Todas las representaciones de nuestra forma de vida son cultura: lectura, teatro, gastronomía, pintura... definen nuestra identidad. ¿Que es un pueblo? ¿Un conjunto de ladrillos, cementos, pasquines, descampados nauseabundos... y bolsillos repletos de los que apuestan por la teja?

No. La cultura somos nosotros. Usted que colecciona sellos, su vecina que toca el piano, su amigo que pinta, su primo que está en la coral, este niño pequeño que quiere leer un cuento o este adulto que aprende algo nuevo.

La categoría de una cultura se juzga por la voluntad de su pueblo de sembrar conocimiento, cosechar cultura, por sus manifestaciones, por la implicación de las autoridades en su desarrollo y la contribución económica que aporta para permitir ese proceso.

Científicamente se ha señalado que la cultura engendra hombres y mujeres sabios y felices. Dichosos por que pueden compartir lo que aman con otras estratosferas de la sociedad si las autoridades le dan los medios adecuados.

Pero llegados a este punto el círculo no se ensancha. Algunos pueden concebir cultura pero los más desfavorecidos no pueden acceder a ella, porque nunca han oído hablar del desarrollo de la sabiduría, porque no le interesa a ciertos grupos que las masas se cultiven.

Integrar a los marginados culturales, es abrirles los ojos y la mente al conocimiento, a la sociedad y para finalizar provocarles el replanteamiento de su propia semejanza dentro de este mundo de hormigón, violencia, apatía y codicia.

La cultura y el arte permiten el conocimiento de si mismo y la auto inclusión del ser humano en el viaje hacia la libertad. El hombre y la mujer que crean cultura, que comparten cultura o acatan cultura, son seres que tienen otra mirada sobre el mundo que les rodea.

Mirada crítica. Crítica constructiva que les incita a inquirir si son libres para ser cultos y opinar sobre todo lo que les circunda.

Mi pluma va demasiado rápido, perturba las normas, las ideas y los conceptos. Mi obligación en esta editorial era hablarles de ANUESCA, de sus éxitos, de sus dificultades... y se me fue el santo al cielo. Espero que sepan perdonarme disfrutando con los nuevos artículos, poemas y relatos que mis compañeros les ofrecen... con arte, amor y solidaridad.

Punto casi final. Esta vez no extrapolo más.

Harmonie Botella.

sábado, 7 de junio de 2008

HUELGA GENERAL DEL TRANSPORTE

HUELGA GENERAL DEL TRANSPORTE DE MERCANCÍAS POR CARRETERA, 8 DE JUNIO 2008

Por Agustin Conchilla

La subida de precios del petróleo coloca a los transportistas sobre la cuerda floja, la administración les abandona en el umbral de la miseria y ellos solos encuentran el camino del inminente cachiporrazo…

Los transportistas de mercancías por carretera se ven seriamente amenazados por causa de la indignidad especulativa del precio del petróleo, así como por la imposibilidad de repercutirlo en la correspondiente factura de cobro en valor de porte. A la hora de redactar este artículo el precio del gasóleo superaba los 1.30 € = 216,30 Ptas., de las antiguas y de las que a buen criterio debimos cobijar entre pecho y espalda para salvaguarda del sustento de bienestar que ahora vemos con tanta facilidad entre crisis de carestía genero-nacional... Sin embargo, y en contrario a cualquier otra actividad profesional, los transportistas no disfrutan de convenios consensuados ni repercutibles al coste de la producción real. Por tanto, no disponen de tarifa oficial ni de legislación de medios económicos paliativos, ni de inspecciones intermediarias que garanticen la coherencia económico-administrativa. Este modo de cobro repulsivo prolifera en facturación sin siquiera una ley reguladora entre transportistas y cargadores. Sin embargo, el mencionado modo de percepción económica no es la triste realidad, ni si quiera es el caso de otras múltiples profesiones y actividades económicas que se enmarcan dentro del territorio español: fontaneros, industriales, electricistas, mecánicos, constructores…

En la crisis actual de la España del Bienestar, además del desplome de diferentes sectores económicos, hoy por hoy denota la indefensión y la vulnerabilidad que la administración del estado español deja en el conjunto del sector del transporte nacional e internacional de mercancías por carretera. La vulnerabilidad, no obstante, azota más y con especial gravedad a los autónomos indefensos que andan próximos a la ruina y al embargo de sus bienes, por indefensión ante la carestía de actividad y por la imposibilidad de repercutir los altos costes en las facturas de los portes que realizan. El motivo radica en la liberación de precios de mercado del sector y en la necesidad de acogida a los usuales de la plaza. En consecuencia, los autónomos y medianos empresarios enmarcados en las PYMES, así como otros sectores más amplios de la actividad del transporte de mercancías por carretera sienten amenaza por carestía, imposibilidad renumerativa y por la propia sinrazón especulativa del sector logístico de distribución.

Los transportistas españoles llevan años arrastrando la penuria económica por culpa de la libertad de precios que van en auge de atropello especulativo. En tal situación de oferta y demanda cobran lo que a buen criterio dispone el especulador-cargador, “dueño del sector comercial-logístico y garante del dominio de la plaza, que además emite pagarés a 90, 120 ó 180 días” mientras el transportista ha de sufragar el amplio abanico de gastos de su actividad mes a mes, si no quiere ver cómo se cierran las puertas a su alrededor y le imposibilitan la actividad... En medio de la especulación económica de cargadores y suministradores, sin embargo, se encuentra la negativa de la administración del estado a tarificar dignamente una actividad consensuada en el sector del transporte, con cuya anuencia llegaría la salvaguarda de la flota suministradora, así como de los medios más importantes de distribución y abastecimiento de la sociedad. Un sector tan vapuleado por la carestía de los carburantes no debería quebrantarse en una nación en libertad por exceso de coste de producción que deriva de carencia de inspección y de regulación administrativa. Inexistencias que día tras día conllevan a especulación de costes elevados, y a cuales debemos sumar el de renovación de flota, en periodos de vida útil que no suelen superar los cinco años de antigüedad.

El deterioro económico del sector más importante de abastecimiento nacional y mundial de diferentes mercados es latente y, sin embargo, no recibe apoyo legislativo para salvaguarda de la triste realidad en constante declive económico de la actualidad. Pese a ello, y mientras persista la libertad de precios en el sector transporte, sin tarifas oficiales que deriven en la repercusión real de costes de producción a través de convenios nacionales, se persiste en la negatividad marginal del dumping, (producción o venta bajo coste) así como a la proliferación especulativa de cargadores y suministradores que imponen sus propias tarifas y deterioran un sector que ya de por sí soporta la miseria, la marginación y el abandono estatal más despiadado… Por ello, y por el abandono en que el presunto estado del bienestar español deja al transportista, el sector se ve imposibilitado a repercutir el coste real de las subidas del combustible en la factura del porte y ha de cobrar la hora de trabajo o el kilometraje a precio que el propio beneficiario-especulador de la plaza impone, y aunque ello enriquece al impositor, jamás llegará a cubrir los gastos de producción y mantenimiento de la actividad del sufridor.

Por ende, el ciudadano ha de saber que el transporte de mercancías por carretera es el único medio capaz de llegar a todos los rincones y abastecer a multitud de millones de habitantes; además de proveer a todas las áreas y actividades económicas del Planeta Tierra. Sin embargo, para más “INRI”, la Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres (LOTT) en preámbulo modificador de octubre 2003 justifica un bestial aumento cuantitativo en castigo económico, por presuntas infracciones al tráfico, a la seguridad vial o a las derivas del propio transporte... Para ello advierte: “el incremento sancionador se plantea como medida paliatoria al exceso de beneficio que el transportista pudiera originarse a través de la presunta infracción…” Sin embargo, nada más lejos de la triste realidad ni de la penuria que los transportistas deben soportar ante el peso de la persecución, la indefensión comercial y la sinrazón administrativa. Pese a ello, los transportistas sí han de rascarse el lánguido lomo a uña pulida y bien limada, sin más consuelo que el de la impotencia y la desazón ante la carencia que les ha de llegar después de recorrer largas distancias en jornadas de día y de noches fuera de la localidad de residencia, del hogar, de la esposa, de los hijos y de la familia en general: “a perro flaco todo son pulgas…”

Y por último: Los transportistas quedan fuera de cualquier convenio colectivo por arcaica liberación de precios de mercado del transporte en pasadero dictamen gubernamental. Por ello, el sector ha de acogerse a los precios usuales de la plaza que por especulativos no alcanzarán a cubrir los altos costes del combustible, así como los de producción, inversión y administración en general. Todo ello aunado a un estricto control de horas de trabajo que a diferencia de otras actividades, sólo el sector del transporte sufre en la ordenación laboral que le impone la LOTT (Ley y Ordenación de los Transportes Terrestres) de 52 semanas laborales año X 45 horas semanales = 90 bisemanales: 2.340 horas máximo año, divididas entre 12 meses contables =195 horas-mes, de cuales debe aflorar el montante económico global de toda la actividad del transporte. En consecuencia, el transportista español tiene totalmente prohibidas las horas extraordinarias, así como la recuperación de horas ordinarias que en periodo laboral pudiera perder por cualquier causa, motivo o situación…

miércoles, 4 de junio de 2008

El tripartito vasco se "enmaraña" en la consulta

Urkullu, Ibarretxe y Ziarreta evidencian diferencias en la recta final del proyecto

ISABEL C. MARTÍNEZ - Vitoria - 05/06/2008

Justo lo contrario de lo que recomendó el presidente del PNV, Iñigo Urkullu, "no enmarañarnos en la consulta", es lo que está haciendo el tripartito del Gobierno vasco. El martes y ayer han quedado patentes de nuevo fisuras entre el lehendakari y el propio Urkullu, y entre éste y el presidente de EA, Unai Ziarreta. El tercer socio, Ezker Batua, prepara un referéndum interno para fijar la posición de sus parlamentarios en el pleno de la Cámara vasca que dictaminará el proyecto a fin de mes.

Urkullu hizo esa llamada a no enredarse con la consulta al día siguiente de la entrevista entre el lehendakari y el presidente del Gobierno en La Moncloa. Desde entonces, casi cada día proporciona una nueva evidencia de que las coincidencias entre el PNV, EA y EB -e incluso entre el lehendakari y su propio partido- respecto al modo de entenderla son endebles: no alcanzan siquiera a una mínima estrategia común de comunicación para las tres semanas que median hasta ese pleno del Parlamento vasco.

El enredo se palpa incluso entre el líder del PNV y el lehendakari, que emiten mensajes en distintas frecuencias. Urkullu anunció que las preguntas de la consulta contendrían un rechazo explícito a ETA. En tres días se vio desmentido por el propio texto del proyecto de ley.

Ayer, de nuevo, Ibarretxe evitó validar una afirmación del presidente de su partido: la de que la consulta no se celebrará si el Tribunal Constitucional la desautoriza. "No hagamos lo mismo que el Gobierno español", le aconsejó el lehendakari en una entrevista en Radio Euskadi, en referencia al anuncio de que se impugnará el texto antes de conocerlo. Urkullu había sido tajante: "No se abrirán las urnas", afirmó el martes. Ibarretxe no aclaró qué hará.

Urkullu se topó además con la crítica explícita de Ziarreta: "Decir que vamos a acatar sin más la legalidad española es reconocer de antemano la derrota", le dijo.

En la trastienda late la notable diferencia, en términos de entusiasmo por la iniciativa, que separa a unos (Ziarreta y el lehendakari) y otro (Urkullu); y la preferencia del presidente del PNV de que sea el propio Parlamento el que frene la iniciativa, frente a quienes quieren luz verde, para escenificar luego la confrontación con Zapatero y el PSOE que Ibarretxe busca.

El anuncio de Urkullu no es inocuo en ese terreno. Da argumentos en contra del proyecto a aquéllos de quienes depende una salida u otra: el PCTV. Ayer mismo, sus portavoces se acogieron a él para recalcar más el carácter electoralista y de "trampa" para la izquierda abertzale de la iniciativa de Ibarretxe. El sentido de su voto quedó de nuevo sin desvelar, pero el lehendakari y EA muestran una gran fe en la aprobación del proyecto.

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Comentario a la noticia:
Cuando el "lehendakari" dice el pueblo vasco tiene derecho a una consulta, no dice todo la verdad, porque lo que está diciendo en realidad es que los del PNV y sus aliados quieren pretender una consulta separatistas, es decri, unos cuantos, que les pueda mantener en el poder. El pueblo vasco está compuesto en su mayoría de votos socialistas, y otros de PP, que no quieren la consulta. En el Gobierno Vasco hace falta aires nuevos, un cambio ya, primero para acabar real y ciertamente con ETA, dudo mucho que estos quieran acabar, segundo mover los resortes del trabajo y el desarrollo, allanar el territorio para dar entrada a los exiliados vascos democráticos en otras regiones de España, que las marcas de las industrial del país vasco no no tenga que ocultar su procedencia, que recuperen su dignidad. Industria, trabajo, turismo, convencia, estas son las consignas reales y ciertas en un mundo glozalizado que empuja como una bestia económica, y quien se quede fuera puede perder años de desarrollo. (Palmeral).



martes, 3 de junio de 2008

PUEBLO SAHARAGUI, PROBLEMA SIN SOLUCIÓN

PROBLEMA SIN SOLUCION
Escrito por Invitado el 2008-06-02 23:52:50
No calentaros la cabeza que el problema del pueblo saharaui no tiene solución. Por lo menos, no tiene solución en una sociedad moderna. El pueblo del sahara ha sido siempre nómada y se ha movido siempre libremente por todo el territorio comerciando y buscando pastos dependiendo de las épocas del año y de las lluvias. Se han movido por Marruecos, Mauritania, Mali, Argelia y Tunez. Desde las descolonizaciones y la creación de estados, como estos que he nombrado, cada uno con sus fronteras, ha supuesto el fin del nomadismo y por ende también del pueblo saharaui que se ha convertido en moneda de cambio entre Marruecos y Argelia, paises vecinos y enemigos que buscan lo mismo, controlar los ricos recursos naturales y Argelia, además, buscar una salida al Atlantico.
Mientras tanto, los saharauis originarios, que son unos 40.000 y unas 20 tribus, cada una de su padre y su madre, con sus jefes o caciques preocupados sobre todo de mantener su status, repartidos entre Marruecos, Argelia, Mauritania y Mali. Más de la mitad en Marruecos controlados por el gobierno y viviendo en el antiguo territorio español, eso si, subvencionados en la comida, carburante, vivienda... lo que supone una sangría para Marruecos que está predispuesto a "solucionar" el problema.
La otra gran mayoria, la de Argelia, que viven en campamentos en Tinduf en peores condiciones que sus familiares de El Aioun, Dakhla o Smara. Controlados por el Polisario que está ganando la batalla de la propaganda vendiendo por toda Europa, aparte del romanticismo "de los pueblos oprimidos y perseguidos", la lástima y el victimismo a la vez que son capaces de controlar hasta la olla pronto donada en España, para cambiarla por rifles en Mauritania y acallar las voces discrepantes con la misma crueldad y saña que sus enemigos marroquies.
Siendo esta la situación real, la única solución viable es el ofrecimiento marroqui de iniciar conversaciones con el polisario, bajo los auspicios de la ONU, de conceder a la antigua provincia española una autonomia similar a la de Cataluña en españa. Ojalá se consiga y puedan reunirse los familiares de ambos lados y vivir con dignidad y futuro. Si quiere Dios, Alá y Argelia lo permite.
SALUD
Morisco

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Fue un error de España ceder ante la ONU, ante la Marcha Verdes y entregar el Sahara español a Marrueco. A Franco le engañaron sus ministros. Fue un acto de descolonización, por si, a cambio nos daban Gibraltar, Gibraltar sigue siendo de los británicos y nosotros perdimos el Sahara. Pero no hay vuelta atrás en la historia. Y el pueblo saharagui tiene sus costumbres, sus religión y sus formas de vivir nómadas, y lo tiene crudo ante el desarrollo industrial y el llamado primer mundo, esto es una realidad. Un amigo me conmentó que los alemanes depués de la destrucción de su país en la II G. M, se reconstruyeron y se han puesto a la cabeza del mundo, porque son trabajadores y protestantes, no me dijo nada del Plan Marshal de los americanos. La situación de los saharaguis es la de un estado oficioso controlado por 120.000 soldados marroquíes, donde no se puede mover nada. Lo primero es crear escuelas y universiades, porque un pueblo sin educación occidental no puede levantar cabeza en un mundo globalizado, dominado por las altas finanza, alvo que seas Arabia Saudita. Los Saharaguis son orgullosos tampoco no quieren una autonomia como Cataluña o País Vasco despendie te Marruecos, pero no les importa vivir de la "mala ayuda de los ONG´s españolas".
¿Hasta cuando se puede vivir así en la pobreza y sin proyectos de desarrollo, que me den y me den? Ahora en Córdoba se estaban nacionalizando saharaguis españoles, que nacieron bajo mandado español, los ha parado el Fiscal. Me parece bien, una medida humanitaria, un pasito, a lo mejor habría que nacionalizarlos a todos y así se convierte en un Sahara de ciudadanos españoles exiliados y sin tierras. Mientras los EE.UU., no apoyen al Sahara, esta situación se puede prolongar en los siglos de los silos. Amén. Palmeral

Fracaso de la Expo Zaragoza



Mientras el Ebro se desborda por las lluvias de mayo no hay agua para el Lenvante ni para Murcia ni Almería. La Expo de Zaragoza inundada, insolidaridad que les costará el fracaso y la enemistad con los vecinos, no irá nadie de Valencia ni Murcia, boicot total, y algunos nos alegramos de las inundaciones como una forma de descubrir la verdad, algún que otro tonto puede ser que pase equivocadamente. El Gobierno de ZP, en un acto de estupidez, paraliza la tubería de comunicación de líquidos elementos (porque en el PSOE la palabra TRASVASE está prohibida como la palabra CRISIS) a Barcelona, son medidas equivocadas, construya usted la tubería, la infraestructura hÍdrica y ahí está para cuando sea necesaria. Aragón por culpa de sus políticos se ha convertido en enemiga de media España que se muere de sed, su presidente pro-catalanista cree que Aragón pertenece históricamente a Cataluña. Los políticos siempre tienden a separanos, y los nacionalistas no digamos que se quedan ciegos mirándose el ombligo y usan el idioma como elemento direferencia. En fin, enemigos maños, os comprendemos, ya vemos en este video que no os sobra ni una gota de agua para los demás. Menos mal que las nubes no conocen fronteras ni autonomías, si fuera así, ya nos hubieramos mueto todos.
Los ríos no son propidad de nadie, sin cuerpos liquidos libres que van al mar.
¿Cuando miles de héctometros cúbicos se irán al mar? En España hacen falta políticos responsables que se compromentan de verdad en un Plan Hidrólogico. Ahora que ya llovido, y les ha salvado de la queda, resulta que firman un pacto de guas, cuando saben que se quedrañ solo en papeles en los despachos.
El agua es una palanca de desarrollo, no quieren que Valencia se desarrolle más de los que está, para que no les haga competencias o sombra a catalanes ni aragoneses. Agua para consumo, para regar, para instalaciones deportivas, campos de golf, desarrollo turístico, lo que haga falta. Un campo de golf, da 20 jornales durante todos los día del año, un campo de lechugas da 20 jornales en un año. Solamente pedimos el agua que sobra, parte de la que va al mar.
Quien hace mal, mal haya, y en la esquinita nos veremos.
Cuando acabe la Expo-Zaragona hay que hacer cuentas, deficit seguro y alguno irá a la carcel. Agua para todos.

sábado, 31 de mayo de 2008

miércoles, 28 de mayo de 2008

Crucifijo y Biblia fuera

Iquierda Unida y ICV como les ha ido tan bien en las últimas elecciones, en lugar de preocuparse por analizar su situación política y renovarse hacia una posición de auténtica defensa del jornalero, por el trabajo y los derechos pisoteados del trabajador, se dedican a pedir que salga fuera, de la mesa de jura de ministros y altos cargos, el crucifijo y la Biblia en la Zarzuela, pero qué oposición es esta en lugar de proponer manifestaciones y huelgas contyra el gobierno opreseror y la CEE por el elevado precio de los combustibles, organizar huelgas de transporte y cierre de puerto y en CC.OO.
Es evidente que los sindicatos en España están sometidos al silencio, un silencio político, un atar de manos y un allar ante lo que es una crisis económica, nunca los he visto tan mansos. ¿Que pasa en los sindicatos? En UGT está claro pertenene al PSOE. Amigo Llamazares te ha ido mal en las elecciones porque has pactado con el diablo, tienes varias caras, nadie sabe a qué atenerse, necesitamos un rojo de verdad y no una marioneta del que manda, ese pacto con el PSOE te llevará a la desaparición. Y al largo al que se le ve solo el 1º de mayo. Queremos gente beligerante de izquierda, pero una beligerancia útil, no chorradas como lo del crucifico y la Biblia. es que siempre os pasa lo mismo, con la república a quemar iglesias, y a chupar con la otra mano.
Tendrán que venir los transportistas, agrictulores y pescadores a sacarnos las castañas del fuego. estoy seguro que si Europa se paraliza durante dos días, la CEE, hará gestiones en la OLP para que se aumente la producción de petróleo. Se le puede hacer un boicot a los países productores, ellos no producen nada, aumentémoles los aranceles de los bienes que importan. Preción y huelga, es la única solición de los problemas, no hay otro camino.
En I.U. no hay más cabeza visible que la de Llamazares, esto es una demostración de dictadura del poder, porque en españa ya no hay una izquierda a la izquierda.

domingo, 25 de mayo de 2008

Emigración.

Emigración.
HARMONIE BOTELLA

No poseo el lenguaje ni la retórica política pero como miembro de la cultura alicantina me opongo rotundamente a la discriminación racista, cultural, el lavado de cerebro de las masas, la manipulación mediática que permite destilar el odio y el medio en contra de los emigrantes.
El racismo, la xenofobia, son la maldita herencia que nos hacen sentir superiores frente a cualquier etnia o grupo diferente. Queremos tanto asemejarnos a nuestra elite social y económica que acabamos rechazando todo lo que no se nos parece.
La apertura de las fronteras, los cambios sociales que se han producido en España han dado lugar a unas olas de racismo y de no respeto hacia los derechos humanos, que van incrementándose gracias a la división y la animosidad de numerosos grupos.
El fomento del racismo es un pensamiento arbitrario e indebido que predispone a las muchedumbres a centrarse sobre un chivo expiatorio: el extranjero que hay que aplastar para auto superarse, para culpar al que es diferente de nuestro fracaso.
A partir de la teoría falsa que el otro es culpable se contorna sabiamente los problemas económicos y sociales.
Cualquier medida legislada en contra de los emigrantes es añadir un nuevo origen de xenofobia a los movimientos neonazi europeos. Como bien se sabe el racismo es una de las bases del nazismo y como también se sabe la mezcla actual de culturas y etnias proviene de la apertura democrática del país.
Las recomendaciones actuales que recibimos recuerdan a las de la propaganda nazi o a la de las manufacturas de beneplácito y de acatamiento que se encargan de controlar el pensamiento de las masas a través de los mensajes cortos y repetitivos que envenenan los cerebros.
Lo que tenemos que hacer es el estudio de la memoria histórica y cultural de todos los países, luchar contra los prejuicios raciales, ayudar a los emigrantes a integrarse sin ficharlos de antemano como delincuentes.
La hostilidad hacia los extranjeros proviene sobre todo del hecho que son una mano de obra barata manipulada por ciertos empresarios para rellenarse los bolsillos.
Los razonamientos de superioridad provienen de los que ya no tienen argumentos para imponerse e intentan culpar a los más débiles de los males de su país.
Lo que tenemos que pactar es que estas personas reciban un sueldo decente por su trabajo, un sueldo igual que él de los españoles y no vivan en ghettos porque no ganan lo suficiente para pagarse un alquiler.
Nuestra obligación como intelectuales, miembros de las artes y de las ciencias es salvaguardar y propagar nuestra cultura y la de los demás para evitar cualquier foco de racismo.

Harmonie Botella

sábado, 24 de mayo de 2008

La Cuba profunda se despereza

La Cuba profunda se despereza

El campo espera una reforma del Gobierno de Raúl Castro para salir de la ruina

MAURICIO VICENT - Gibara - 25/05/2008


La vieja carretera central que cruza Cuba está cargada de consignas revolucionarias y nombres de patriotas muertos, pero fuera de las vallas de propaganda apenas se ve tráfico de camiones, ni campesinos sembrando la tierra. En el camino hacia oriente gran parte de las fincas del Estado están infestadas de marabú; debido al abandono del campo cubano, este arbusto fiero y espinoso se ha convertido en una plaga que inutiliza cientos de miles de hectáreas buenas para la ganadería y la agricultura, un lujo demasiado caro en un país que importa el 84% de los alimentos que consume.


Gran parte de las fincas del Estado están infestadas de matorrales

"Para arreglar este país hace falta iniciativa privada", dice Chantall Sastre

De los 570 tractores que existen en la zona de Gibara, el 30% no funciona

Por el abandono, la producción de grano de Velasco cayó en picado en 2007

Estos días, brigadas de trabajadores armados con machetes chapean espesos bosques de marabú en los arcenes, pero su profusión es tal que no se ve horizonte para acabar con el azote. De igual modo, suenan desproporcionadas las exhortaciones a incrementar "la productividad y la eficiencia" que asaltan al viajero desde numerosas pancartas en la carretera.

"Los ganaderos no fallaremos", dice una pintada cerca de la ciudad de Sancti Spíritus. Unos kilómetros más allá, el restaurante El Vaquero vende platos elaborados a base de carne de búfalo. Los baños del establecimiento no funcionan. Agua hay, pero desde hace meses la empresa que ha de reparar el sistema de fontanería no acaba de hacerlo, y cada vez que un cliente utiliza el inodoro detrás va una empleada con un cubo para descargar la cisterna.

Rodar por los 740 kilómetros que separan La Habana de Holguín es un buen ejercicio para tomar el pulso al país. También para calibrar la magnitud del reto a que se enfrenta el nuevo Gobierno de Raúl Castro, abocado al cambio después de medio siglo de revolución.

En los 90 días que lleva de presidente, el hermano menor de Fidel Castro ha eliminado algunas prohibiciones hirientes, como las que impedían a los cubanos acceder a los hoteles, adquirir computadoras o teléfonos móviles. Además, y más relevante, Raúl Castro ha levantando el veto ideológico al enriquecimiento que es fruto del trabajo esforzado y honesto, una herejía hasta hace poco, y ha iniciado una reforma agrícola de corte descentralizador. Incrementar la producción de alimentos es hoy asunto de seguridad nacional.

Otras transformaciones se avecinan. A sus 76 años, de los que ha actuado 49 como número dos de Cuba, Raúl se ha establecido como metas prioritarias elevar el nivel de vida de la población y traspasar un modelo de socialismo viable a sus herederos, y eso, admiten algunos de sus seguidores, sólo es posible con una revolución dentro de la revolución, no con parches.

Cae la tarde en las fértiles llanuras de Ciego de Ávila y un grupo de jornaleros trabaja a destajo. "Veinticinco pesos por cordel limpio de marabú", dice Onelio Rodríguez, uno de los campesinos. Calcula a ojo: un cordel son aproximadamente 400 metros cuadrados de tierra y 25 pesos no llegan a un euro; un hombre puede hacer dos cordeles diarios, no mucho más, pero eso no es "lo peor", dice. "Uno desbroza un campo entero y si después la empresa no mete los tractores y echa herbicida, entonces no se ha hecho nada. Mírelo allá retoñando".

El destino de este viaje es Gibara, una hermosa villa colonial de 16.000 habitantes en la costa norte de Holguín. El cerro en forma de silla que corona esta villa fue el primer lugar de la isla que avistó Cristóbal Colón el 27 de octubre de 1492, pero Gibara es hoy famosa por otro motivo: desde hace seis años, cada primavera se celebra aquí el Festival del Cine Pobre, todo un símbolo del nuevo país que empuja por abrirse paso.

Por primera vez, un filme cubano absolutamente independiente inauguró el certamen este año. Personal belongings, del realizador Alejandro Brugués, cuenta un drama de separación de familias, exilios y expectativas insatisfechas, y fue rodada sin un dólar del Estado.

"Con apoyo institucional o sin él, los jóvenes están haciendo películas", asegura el realizador Humberto Solás, creador del festival. Si el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica "perdió hace tiempo el monopolio del cine", también poco a poco "la sociedad está escapando del inmovilismo y la falta de proyecto", según Solás.

Su vinculación a la ciudad viene de lejos. Hace 30 años rodó aquí Lucía, una de las grandes películas del cine cubano, que en su último cuento muestra las contradicciones y luchas entre la vieja mentalidad y la nueva sociedad surgida en enero de 1959. "El cambio no fue fácil entonces, tampoco ahora", afirma Juan, un vecino de Gibara. "Hoy todo el mundo habla de 'los cambios de Raúl', se han generado muchas expectativas, y eso sencillamente ocurre porque el país de nuevo está urgido de un gran cambio".

Gibara también es llamada la Villa Blanca, y en ella ya no quedan hoteles del Estado: cerraron hace tiempo por desidia y dejadez de la empresa que los administraba. La fabulosa residencia ecléctica de los Ordoño, una rica familia que emigró a Estados Unidos al triunfo de la revolución, fue convertida en hotel en los noventa. Hoy su deterioro y degradación llegan al extremo del derrumbe. Los vecinos cuentan cómo fue saqueado en su esplendor, incluyendo los marcos de las puertas y ventanas. Y nada pasó.

Cerca de allí, en la calle Céspedes, la parisiense Chantall Sastre dirige La Casa de los Amigos, un negocio privado de alquiler de habitaciones. Chantall llegó a Cuba en 2001 y un año después se casó con Alexander, un gibareño 20 años menor que ella. Enseguida abrieron el hostal, que les da para vivir, pero también muchos dolores de cabeza. "Continuamente nos inspeccionan y ponen multas por cualquier bobería". Hoy Chantall es pesimista: "Para arreglar este país mucho tienen que cambiar las cosas. Hace falta una verdadera apertura a la iniciativa privada, que se estimule a la gente, y no lo veo".

En Gibara funcionan 27 o 28 hostales con licencia para operar en divisas. Todos se llenan durante el festival. "Pero la gente emprendedora está mal vista: demuestra la ineficacia estatal y que con iniciativa sí se pueden hacer cosas", opina Chantall. David Blanco, uno de los artistas invitados a actuar este año en la Villa Blanca, cree que aunque lo hecho hasta ahora por el Gobierno no es mucho, hay motivos para el optimismo: "El principal cambio es que han empezado los cambios y que las mentes empiezan a abrirse". Gibara es la capital política del municipio, pero la capital económica es Velasco, comarca conocida como el granero de Cuba. Un quintal equivale en la isla a 46 kilogramos, y en sus buenos momentos Velasco llegó a producir un millón de quintales anuales de viandas, granos y hortalizas. Debido al abandono, la sequía y la falta de estímulo, en los últimos años la producción cayó en picado, en 2007 no rebasó los 600.000 quintales.

Para llegar a Velasco desde Gibara hay que tomar un mal camino de tierra y grava que desemboca en la casa de Antonio Félix Hidalgo Meneses, de 84 años, mayor retirado del Ejército y defensor a ultranza de la Revolución. Hace algún tiempo se jubiló y empezó a cultivar dos caballerías de tierra (26,8 hectáreas), pero ahora piensa pedir dos más y un crédito para comprar 10 vacas. "Antes el Estado pagaba muy poco por la leche, pero ahora ha triplicado el precio y es un buen negocio".

Hace un mes se constituyó en Velasco la delegación municipal de agricultura, y en estos momentos comienzan a repartirse tierras ociosas a los agricultores privados. El plan descentralizador es nacional: en cada uno de los 169 municipios del país se han creado delegaciones similares, que tienen como misión poner a producir el campo. Hoy, de los cuatro millones de hectáreas de tierras fértiles que existen en el país, aproximadamente la mitad están deficientemente cultivadas o tomadas por el marabú.

En la tienda de tejidos El Encanto, una frase en la pared recibe al cliente: "Sin sonrisa de mujer no hay dicha plena para el hombre". El establecimiento trabaja en moneda nacional y prácticamente no tiene suministros. "El bloqueo nos ha hecho mucho daño", dice Toni por si acaso. La Sucursal, la tienda de al lado, trabaja en CUC, la divisa local, con un valor 24 veces superior al peso cubano. Junto a reproductores de DVD, ropa y artículos de limpieza, se comercializan también machetes, botas de agua y rastrillos, una novedad, pues antes estas mercancías estaban férreamente controladas por las empresas estatales.

Toni cree que los problemas en Cuba se van a arreglar. "La reforma de Raúl va a caminar, hay voluntad", dice. En su casa, su esposa guarda los bolsos de las clientas que entran a la otra tienda de divisas de Velasco. Cobra un peso por el servicio y con eso ayuda a su marido. Su sueño ahora es arreglar su vivienda, que presenta un estado deplorable, como el 70% de las 24.000 casas del municipio.

Desde hace 15 años a esta comarca prácticamente no entra nueva maquinaria agrícola ni piezas de repuestos. De los 570 tractores que existen en esta zona, el 30% no funciona. Rosa Miriam Leyva, secretaria del Partido Comunista en Gibara, asegura que el Gobierno es plenamente consciente de los problemas y dice que poco a poco todo irá resolviéndose, pues la reforma en la agricultura va en serio. "Las delegaciones tendrán poder verdadero", asegura, "pero para repartir hay que ser eficientes y producir". Es la consigna.

Cerca de la Villa Blanca unos guajiros chapean un campo de marabú, y en la Cuba profunda uno choca con la dura realidad: si la gravedad de los problemas económicos es grande, pesan tanto o más las inercias y estructuras de un sistema esculpido a la medida de las utopías más abstractas de la revolución; y a igual velocidad que corren los kilómetros por la carretera central, el tiempo se esfuma. Chantall no lo ve. Y uno de los directores de cine que asistió al festival se declara "optimista vigilante.

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Es lógico pensar que los cuatro propietarios de Cuba no cedan ni un ápice , ellos viven bien miestras el resto de los cubanos , engañados en una revolución ficticia, se muren de hambre. No se han enterado o no se quieren enterar que le comunisno funciona, es un sistema que pasó, que es obsoleto, hasta la propia Unión Soviética se dio cuenta de ello y ya no es tan comunista. El único país comunista de hispanoamérica se mure de hambre, ha de importar casi todo lo que consume. El comunimo no funciona, lo que funciona son las personas y sus iniciativa privadas. Los cubanos se han acostumgardo a no tener iniciativa privada, a vivir de la subveción a la labado de cerebro con las 5 ó 6 horas de charlas politicas de Fidel, el barbudo de huierro. La dictadura es férrea e impide que me mueva nadie. Un Estado con miedo que quiere controlarlo todo es un país a la ruina. Es muy fácil echarles las culpas a EE.UU. a los demás, pero qué hacen los cubanos por sí mismo, además de quejarse. Que todo lo haga el Estado es uno de los errores económicos más braves de un país. Cuales son sus ambkiciones, además de ser funcionarios mal pagados. Un español medio gana una media de 30.000 pesos mensuales. ¿cuanto gana un cubano?
La industria hotelera españoal, hoteles como ranchos, donde los turistas viven en un gheto, sin poder salir de sus paradisiácas playas, lo único que hacen es mantener con dólares a la dictadura de Raúl Castro.



ENTREVISTA: Alfonso Guerra

ENTREVISTA: Alfonso Guerra

“No soy un personaje, soy una persona”

MARÍA ANTONIA IGLESIAS 25/05/2008

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Su nombre evoca una forma de hacer política. Es el único parlamentario desde 1977 en el Congreso, y lo ha sido todo en su partido, el PSOE. Desde su escaño sigue dando guerra.

Es el diputado más antiguo de la Cámara, pero quizá sea arriesgado afirmar que sea el más viejo. Sobre todo si se tiene la mala suerte de comprobar que sus colmillos son todavía afilados, si intuye la provocación. Finge dudar que sea el más sabio, aunque se complace en comprobar que su entorno no resiste la comparación (“… cuando veo cuán poco saben muchos que creen saberlo todo…”).

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Es Alfonso Guerra. Socialista andaluz de la primera hora, constructor de los cimientos y las vigas de la Constitución, sombra fiel de Felipe González, fustigador implacable del felipismo. Pero, sobre todo, fundador de la obediencia guerrista, de la que renegará siempre, que le divierte tanto provocar la estupefacción de quien le escucha. Porque él sabe que durante mucho tiempo guerrismo y socialismo fueron una misma cosa. Que Alfonso Guerra fue el PSOE y el PSOE fue Alfonso Guerra, mientras Felipe confiaba y se aburría del partido, y dejaba hacer, “que esas cosas internas las lleva Alfonso”, dicen que decía.

Ha estado en el medio de todo lo que se ha movido en la política española. En la más grande y en la más pequeña, en la de los grandes consensos y en la pelea a muerte con la derecha. Una derecha que le soplaba el aliento en el cogote y que supo esperar su caída. La misma derecha que ahora le alaba y le busca como referente de una España que resiste las turbulencias de los tiempos nuevos del nuevo socialismo. Las malas lenguas dicen que él “se deja”, aunque asegure que detesta ese momento, que él ha conocido tan bien en sus tiempos de poder y temor.

Jacobino confeso, mártir de aquella renovación del PSOE de aquellos economistas que hablaban inglés, víctima de sí mismo, amado hasta el fanatismo por gentes de pelo en pecho, odiado por sus temblorosos enemigos, Alfonso Guerra lo fue todo. Dueño del partido y de medio Gobierno, controlador de los votos más decisivos de la última historia del poder del PSOE, incluida la de Zapatero. Todo, lo fue todo, lo controló todo. Todo menos lo que más le importaba, la clave del futuro de entonces: la sucesión de Felipe González. Quizá por todo eso, hoy sólo le queda el poder que se mide en los centímetros que mide su escaño. Una medida en verdad pequeña, desde donde Alfonso Guerra observa cómo la política de las grandes cosas se va reduciendo sin remedio.

Nadie, nunca, ha conseguido quitarle la máscara a su personaje, ese otro que él interpreta de forma magistral. Ni siquiera aquella quinta columna de su propio partido que, finalmente, le dobló. Porque la máscara va pegada a su piel, incluso de noche. Por eso resulta difícil percibir las heridas. O no tan difícil.

Me imagino que después de treinta años de vida parlamentaria a sus espaldas, algo habrá aprendido, ¿no? Naturalmente, he aprendido muchas cosas. En el ámbito de la vida política y en el de las relaciones con las personas. Estoy absolutamente seguro de que he sufrido un proceso de incremento de la tolerancia. Cada día me cuesta menos esfuerzo colocarme en la posición del otro, de entender. Creo que en estos treinta años he pasado de la actitud de juzgar mucho a intentar comprender más; me interesa menos el juicio y más la comprensión de las circunstancias políticas y de las personales, incluso. Y en política he aprendido muchísimo. Son muchas cosas las que uno ha podido ver y vivir en todo este tiempo.

Le faltaba por ver y vivir algo tan singular como oír a José Bono dirigirle, desde la Presidencia de la Cámara, aquellas encendidas frases de elogio a su persona y a su trayectoria. Desde su escaño, usted se sonreía. Y yo hubiera dado algo por saber qué pensaba. Si aquel personaje le parecía sincero o si por debajo de las palabras oía usted el silbido de la serpiente. En esa sesión hice alguna reflexión. Allí estaban tres de las cuatro personas que se habían disputado el liderazgo del PSOE: Zapatero, Bono y Rosa Díez; sólo faltaba Matilde Fernández. Y me resultaba inevitable reflexionar sobre cuántos caminos tan diversos ha tenido que recorrer en los últimos tiempos un partido que ha sido tan sólido. En cuanto a aquellos elogios que me estaba haciendo Bono… Mi sonrisa de aquel momento era porque estaba pensando: “Realmente es largo el personaje”. Lo pensaba en el sentido de que tiene largueza, porque la verdad es que no estaba obligado a hacer aquello que estaba haciendo. Él llega allí, a ese puesto, el primer día e intenta lanzar cables en todas las direcciones. Creo que aquello estaba perfectamente medido, con mucha largura, pero quizá también pensando en “bueno, busquemos la paz aquí”. Dice la gente que cuando se llega a una edad se quiere buscar la paz con todos con los que se han tenido problemas y, bueno, pudo haber también algo de eso. Pero que aquello estaba medido, seguro. Lo de buscar la paz es probable.

Pero aquel cambio de Bono desde la fidelidad incondicional a la enemistad encarnizada… Usted siempre ha hecho de Alfonso Guerra, el personaje curtido en las batallas políticas, pero no sé si heridas como aquélla, tan profundas, se le han secado ya. Siempre que alguien me ha hecho preguntas sobre si tal amigo me traicionó o no, he dicho: “La traición en el amigo no cabe, es imposible”. Puede haber simulación, en el sentido de que alguien ha podido simular que estaba cerca de mí y no lo estaba. Pero le aseguro que yo no tengo ninguna cicatriz de ninguna herida, tampoco de aquella circunstancia. Mi vida ha estado organizada por dos principios. De rodillas, nunca, y no hay nadie que consiga introducir en mi corazón ni un gramo de amargura, porque con amargura no se puede vivir. Las cosas más terribles se me olvidan, aunque tenga muy buena me¬moria.

Pues yo no le creo. Pienso que su forma de venganza es precisamente ese gesto de magnanimidad, cargada de desprecio, que desconcierta al otro, al objeto de su desmemoria. Pues créame, la venganza verdaderamente gratificante es la que ejerce otro, sin que usted tenga ninguna intervención. Ésa es la venganza verdadera, porque no mancha.

Pero usted siempre ha sabido esperar. También mantuvo una abierta distancia, una confrontación muy dura con los sectores del partido que le hicieron frente. O fueron ellos los que se confrontaron conmigo. Lo que sostengo es que la dictadura deformó la aplicación de la vida política a la realidad. De manera que como en la dictadura todo el que no se sometiera era considerado un peligroso rojo de izquierdas, pues expulsó a algunos de sectores conservadores hacia la izquierda. Y ahí puedo citar a Boyer, Solchaga, Tamames…Uno acaba en el Partido Comunista; otros, en el Partido Socialista. Pienso que éstos eran los que en una sociedad como Francia, como Inglaterra, habrían representado una derecha moderna. Pero, claro, la dictadura los lanzó hacia donde no les correspondía. Y al final todo acaba volviendo a su sitio, como es natural.

O no. Porque usted tuvo todo el poder en el partido y, en buena parte del Gobierno, mucha gente lo veía como algo natural, y luego lo perdió todo. Siempre he querido saber cómo se sintió entonces. Y cómo se siente ahora en una situación en la que la adulación de Bono es gratuita porque usted ya no puede darle ni quitarle nada, porque está usted desnudo de poder. No he tenido tanto poder como usted dice. Ése es un cliché, pero que no responde a la realidad. A lo mejor me daban un cierto poder las personas que creían que tenía tanto poder, pero no lo tenía. Y, además, no lo he ejercido. No he tomado nunca decisiones para afirmar un poder, he hecho lo que creía que tenía que hacer. Tengo una ventaja, que es un inconveniente en sí mismo: los demás interpretan que yo hablo muy seguro de lo que digo. Y no es verdad, tengo muchas dudas. Y me hace mucha gracia porque ha habido gente que ha reaccionado interpretando que yo le he incitado a hacer eso que estaba haciendo cuando yo no sabía ni que lo estaba haciendo. Como aquella historia de las gafas, de la que yo me enteré al cabo del tiempo. Resulta que cuando yo me quitaba las gafas era la señal de que el que estaba conmigo tenía que marcharse. Yo no lo sabía, pero cuando me lo dijeron, pues lo utilizas.

Pero lo cierto es que en la memoria de mucha gente ha quedado la idea de que usted ejerció el poder con mano de hierro, que fue durísimo con la disidencia interna, que dejó un armario lleno de cadáveres. No es verdad. En el partido, cuando he tenido responsabilidades, ¿he creído que la disciplina era un elemento importante? ¡Desde luego!, y lo sigo sosteniendo. El sistema democrático está perfectamente definido: se expresan con libertad todos, se acuerda por mayoría cuál es la posición y la minoría puede intentar cambiar esa posición, pero tiene que cumplir con la posición de la mayoría. Ahora bien, eso se ha utilizado por determinadas gentes que decían: “Es que es muy férreo”. Y llegan unos que dicen de sí mismos que van a renovar todo y afirman: “No, no, esto es una cosa férrea, esto es una imposición, hagamos algo con los cargos, hagamos primarias”. Y cuando llegan a estar en el poder, quitan las primarias. ¿En qué quedamos? ¡No, hombre, no!

¡A lo mejor es que nunca hubo ‘guerrismo’! Por supuesto que el guerrismo nunca existió. Ahora, que yo soy referente para muchas personas, sin duda que es cierto, y de eso me siento orgullosísimo. Además, lo soy para gente sencilla que creen que les represento a ellos más de lo que les puedo representar. Eso es algo extraordinario.

Le preguntaba antes cómo se siente usted que lo ha tenido todo, cómo se siente ahora, tan desnudo de poder como está. Pues exactamente igual que me sentía entonces. Yo la capa pluvial no la he llevado nunca.

Pero debe de ser muy duro saber que ya no decide, que ya no cuentan con usted. En absoluto. Tengo una capacidad de influir en la sociedad española equis. Pero me siento igual de útil o de inútil que hace veinticinco o treinta años. Quizá sea más útil porque cuando uno ve que mis posiciones son acogidas desde la derecha y desde la izquierda… Yo recibo cartas de gente que me dice que cuando me ven en el Parlamento ahora les da confianza.

Usted es consciente de que cuando tenía todo el poder despertaba mucho miedo en los sectores que no le eran fieles, entre los renovadores. ¿Miedo? En una docena de personas puede ser. Pero también ha sido un tópico perfectamente elaborado, organizado por la derecha que decide en una reunión de responsables de siete bancos, en algún Consejo de Administración importante. Mire, el anuncio que hizo Felipe González en 1989, en contra de mi criterio, de que ya no se iba a presentar más generó una aceleración de tensiones en torno a lo que iba a suceder en el futuro. Y todo lo que ven es que “la piedra que impedirá que el PSOE se incline hacia las posiciones que les interesan se llama Alfonso Guerra”. Y es ahí donde comienza toda una estrategia.

¿Está sugiriendo que hubo una estrategia de eliminación contra usted para que no siguiera siendo el poder del PSOE? De eliminación política, claro, no de otra índole. ¿Es que cabe alguna duda de eso? El que no lo vea es que no quiere verlo.

Dígame personajes, fechas, circunstancias de esa trama. No he dicho trama; trama es una cosa diferente. Pero sí que hay reuniones en las que se trata el tema, reuniones de directores de bancos, Consejos de Administración muy importantes, de grupos muy importantes, en los que se trata el tema y más de una vez.

Pero a estas alturas puede dar nombres y apellidos concretos, puede decir… A estas alturas puedo decir lo que quiero. No quiero entrar en una batalla de desmentidos que no nos llevarían a ninguna parte.

Pero lo que sí es cierto es que su nombre y su personalidad estarán siempre unidos a la leyenda del miedo que usted inspiraba en el interior de su partido. Del temor que pudieron sentir una media docena de personas, ya le he dicho que sí. Ellos sabrán decirle por qué.

Cuenta el hoy presidente del partido, Manuel Chaves, cómo recién aterrizado en Sevilla, como candidato a la Junta de Andalucía, con el ‘caso Juan Guerra’ encima, usted le conminó a elegir entre la fidelidad a Felipe o a usted mismo. Yo no tuve esa conversación jamás con Manuel Chaves. Eso es mentira.

Pues él lo ha contado, me lo ha contado. ¿Que él lo ha dicho? Pues si lo ha dicho, ha mentido. Yo nunca he puesto a nadie en la disyuntiva de elegir entre tal o cual. Yo tengo mis ideas, que son pocas, pero que mantengo con mucha convicción y no están ligadas a personas, ni a mí mismo, ni a los demás tampoco. Tengo la conciencia clara de que la vida es muy corta. ¿Para qué envenenarla? Ya le he dicho que pretendo vivir sin rencores, sin sombras de inquietud.

Quizá sería de otra naturaleza bien distinta, pero me gustaría saber si la Constitución hoy vigente le produjo alguna sombra de inquietud, tal y como al final quedó redactada. Sobre todo en los incipientes riesgos soberanistas. Nosotros creímos resolver el tema para siempre. ¿Fuimos ingenuos? Desde luego, no tuvimos en cuenta un fenómeno que se ha producido al construir el Estado de las comunidades autónomas, que aparecerían unas élites políticas regionales cuya afirmación está siempre en el desafío al poder del Estado. Ese desafío permanente, nosotros no fuimos capaces de verlo, ésa es la verdad. Ahora nos salen los nacionalismos desde todas partes, pero eso no puede poner en cuestión la realidad de España. Lo que hace falta es una reconducción del problema hacia la racionalidad de las cosas.

Reconozca que a usted nunca le gustó, como buen jacobino, ese desmadre de las autonomías. Pero ¿qué dice usted? Si soy uno de los artífices del Estado de las autonomías con Fernando Abril Martorell. Los que dicen que soy españolista y no sé qué, ésos no estarían en los Gobiernos autonómicos si nosotros no hubiéramos hecho la Constitución que hicimos. ¿De qué hablan? Ahora, que eso haya derivado en que se hayan hecho nacionalistas en Murcia, Andalucía, La Rioja… y de todos los partidos. Cuidado, porque aquí no hay ningún partido que pueda lanzar acusaciones contra otro. Se está cambiando ideología por territorios, se ponen de acuerdo los partidos enfrentados para estar frente a los de otro territorio. Y yo no concibo así la creencia política; uno debe tener una solidez en las ideas y, sobre todo, cuidar la democracia, que creo que se está adelgazando. En fin, que yo debo estar muy anticuado porque no quiero una democracia vacía. Y la verdad es que eso de enfundarme en banderas no es lo mío. A mí me interesa la gente.

Supongo que le parecerá especialmente escandaloso que ese cambio de ideología por territorios también se esté produciendo entre los socialistas. Naturalmente. Me preocupa mucho más que ese vaciamiento que les lleva a ese cambio de ideología por el poder en los territorios, pueda producirse entre responsables socialistas. Y la clave está en la aparición de unas élites en las que su falta de altura en la visión de las cosas les lleva, les reduce, a la bandera y al himno.

¿Sabe? Habría dado algo por saber qué pensaba en su fuero interno respecto a ese turbulento proceso que fue el de la España plural de Zapatero, y más concretamente sobre el Estatut de Cataluña. Pues la verdad es que en todo eso yo he sido muy claro. Creo que todo surge cuando el señor Aznar se dedicó a colocar en posición contraria a todo a los nacionalistas, y los nacionalistas les respondieron diciendo: “Vamos a hacer un Estatuto de respuesta”. Y tanto Ibarretxe como Maragall iniciaron un proceso de elaboración de un Estatuto fuera de los márgenes de la Constitución. Y cuando en el año 2004, en lugar de ganar el Partido Popular gana el Partido Socialista, la obligación política y ética de los dos gobernantes habría sido decir: “Meto el Estatuto en un cajón y empiezo a hablar porque éste no es el entorno que me llevó a hacer esto”. No lo hicieron y siguieron como si no hubiera pasado nada. Di la señal de alarma cuando vi los textos y percibí que aquello no cabía en la Constitución. Señalé los artículos que había que modificar, y que luego se modificaron, aunque yo habría cambiado otros diez más. Pero no pude, no fue posible.

¿Por qué? Porque yo no decidía. Yo era el presidente de la Comisión Constitucional, pero los diputados votan. Hice la presión que pude y se cambiaron 168 artículos.

Me consta que en el interior del partido todo aquello se vivió con un gran desconcierto y que muchos no entendían hacia dónde conducía aquel empeño. ¿Qué responsabilidad cree usted que tuvo Zapatero en aquella situación tan crítica para el PSOE? La verdad es que aquello fue muy duro para muchos de nosotros. En cuanto a la responsabilidad de Zapatero…Aquella afirmación, en un mitin, de que aceptaría el Estatuto que viniera de Cataluña fue desafortunada, sin duda. Eso alentó la idea de que “aquí, hagamos lo que hagamos, lo van a aprobar”. Como máximo representante del Gobierno de la nación siempre tuvo una responsabilidad, aunque fuera indirecta, en todo aquello.

Y ¿usted cree que él fue consciente de la gravedad de la situación? No lo sé. Desde luego, algunos que tuvimos esa inquietud la comunicamos.

No con mucho éxito. Al final sí, porque el Estatuto que salió no se parece al que llegó. Y tengo que decir, porque es la verdad, que Zapatero me llamó para darme las gracias y felicitarme por mi trabajo.

Un trabajo arduo, sin duda. Supongo que sería un desahogo que usted no se privara del placer de decir “le hemos pasado el cepillo al Estatut”. La verdad es que aquello sentó mal incluso a ‘los suyos’. Fue como echar sal a la herida. Vamos a ver. O sea, que se puede hacer pero no se puede decir. Sería una hipocresía. No dije nada más que lo que habíamos hecho. Lo contrario sería puro fariseísmo.

Alguien le reprochó su afán de protagonismo, de hacer de Alfonso Guerra. Es que algunos son unos pusilánimes. O sea, se pueden cambiar 168 artículos, pero no se puede decir. Si se tiene ética, hay que decirlo. Lo que pasa es que decir lo que dije les estropeaba el negocio a quienes les interesaba decir que no se había cambiado nada. O sea, ¿que me tenía que preo¬cupar más de que algunos no pasaran un mal rato que de que aquí nos trajeran un Estatuto que se escapaba de la Constitución? Yo soy de otra madera. ¡Qué le vamos a hacer!

Me pregunto si no le produjo una cierta repugnancia aquella oleada de halagos que recibió entonces de la derecha y que, según algunos, le complacían. Mire: yo soy una persona que intenta tener conciencia clara de lo que pretenden los unos y los otros. Y sé muy bien cuándo coincidir conmigo es para no coincidir con otro. Ahora, si alguien que es mi adversario polí­tico toma el argumento que yo utilizo, ¡evi¬dentemente, no voy a cambiar de argumento! Si la derecha viene al campo en el que yo estoy, será que les he convencido o que les interesa instrumentalizar ese argumento. Y eso de que me complacían porque me daban la razón son bobadas.

Me imagino que ni siquiera en esos momentos de la adulación interesada pudo usted olvidar aquellos otros, cuando era vicepresidente del Gobierno, y esa derecha, que había sabido esperar, se pudo cobrar la pieza. Me estoy refiriendo a aquella comparecencia suya sobre el caso de su hermano Juan que resultó ser un juego de niños comparado con… ¿Juego de niños, dice? De juego de niños nada. Fueron 18 procesos y ni una sola condena. ¡Vaya con el juego de niños!

Quería decir que aquello fue nada comparado con todo lo que vino después con la corrupción. Lo que le planteo es una reflexión sobre algo que muchos recordamos como doloroso. Porque fue la primera vez que le vimos desarmado. Pues no se enteró, no se enteró.

¿Por qué? Porque la derecha no pudo conmigo. Si no hay quinta columna, no sucede lo que sucede. Ya he dicho bastante y no digo más.

Pero quizá lo de esa quinta columna explique muchas cosas. Porque lo cierto es que Felipe González lo defendió apasionadamente, pero luego lo dejó caer y su relación se disolvió como un azucarillo en el agua. ¿Por qué cree usted que cambió Felipe? No sé. Quizá por eso que llaman el abrazo aristocrático. Y luego, que la gente que rodea a los dirigentes políticos comete el error de no decirles no a nada y llega un momento en el que te confundes, claro. Un personaje como Fidel Castro, que era la representación de la ruptura hacia la bondad cuando hace la revolución en Cuba, se pasa cuarenta años con un grupo de gente que le dicen “eres guapo, eres listo”, pues al final acaba mal. Y es que la gente que actúa así, por muy inteligente que sea, termina perdiendo el norte de sus propias ideas.

¿Usted cree que a Felipe le pasó algo de eso, que no quería oír lo que usted le decía? No sé si eso sucedió así. Creo que al final mi voz era una voz no grata. Es más grato que te digan sí a todo. Y yo no lo entendí así. Quizá porque soy una rara avis, porque acepto muy mal la adulación. Me irrita profundamente.

Dígame hasta qué punto le han irritado algunas cosas de Zapatero, su política territorial, por ejemplo. Hay gente que piensa que ha estado jugando con las cosas de comer. Sí, es verdad que hay gente que lo piensa. Creo que él hace su papel, las generaciones tienen derecho a poner en pie su propio proyecto. La verdad es que yo he hablado con él sobre política territorial, le he dado mi punto de vista y, al final, el resultado es que hemos logrado arreglar lo que se había desarreglado.

¿Usted cree que ha aprendido después de una experiencia tan traumática de cara al futuro? Creo que, inevitablemente, habrá tenido que aprender. Mire, cuando él llega en el año 2004 al Parlamento con su discurso de investidura dice que quiere cambiar la Constitución. Inmediatamente yo dije: “No se va a cambiar”. Algunos de los suyos se revolvieron contra mí y yo insistí diciendo que le faltaban votos. Y ahora esa idea de cambiar la Constitución ya no la ha llevado al discurso de investidura. Todos aprendemos.

¿Habrá aprendido también en la cuestión del terrorismo? Bueno. Quizá ahí la publicidad fue excesiva. Yo creo que esas cosas hay que hacerlas con mucha discreción. Vamos, en secreto.

Recuerdo un pleno en el que Zapatero informaba sobre la cuestión de la negociación y todo el Grupo Socialista le aplaudió. Usted no. Yo no soy muy aplaudidor. Pero le diré que al presidente del Gobierno le he dicho que no se negocia con los terroristas en la plaza pública. Porque no sale. Y cuando además tienes a una oposición en una actitud completamente cafre, pues no es posible.

Ha sobrevivido usted a casi todo en la vida política. No sé si esa máscara que lleva de su propio personaje, que le protege, se la quitará para dormir o ni siquiera. No soy un personaje. Soy una persona y, además, bastante sencilla. Pero soy duro. Soy como esos cristales que son frágiles pero duros. Son muy resistentes y les ponen peso y peso y aguantan, pero a lo mejor les das así y los rompes. Y, en fin, sé que hay cuatrocientas mil personas en España que se han sentido muy dolidas por mi manera de hablar. Pero también sé que hay unos cuantos millones de personas que han sentido que el corazón se les disparaba con mis palabras.

Si usted tuviera que valorar lo más serio, lo más sólido que ha hecho en estos treinta años, ¿qué señalaría por encima de cualquier otra cosa? Lo más importante que he hecho, sin duda, en mi vida política es contribuir a elaborar la Constitución. Porque era cerrar un capítulo de dos siglos, era un armisticio final de una guerra de doscientos años. Pero hay algo más importante que yo he hecho en mi vida, aunque no tiene nada que ver con la política.

¿Qué es? Sin duda alguna, mis hijos.

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