Excursión al pinsapar de Ronda en abril de 1973. Fuimos Francisco Sánchez Bernal, Ramón Fernández y mi hermano Miguel. Tuvimos que pedimos un permiso especial para poder acampar una noche. Nos acompañó un guarda del pinsapal. Fotos de estos dos días. Mi hermano Miguel en uno de los pinsapos.
Miguel y Ramón
Paco Sánchez y Miguel
El guarda que nos acompañó
Cabras monteses
Mi hermano Miguel
Zona para hacer fuego. Troncos de madera de pinsapo para quemar.
Boca de una sima en los altos de la meseta de los pinsapos
(Ramón, David y Rubén en Cruz de Simón, marzo 1997, Barranco Mármol).
Historia de esta cruz de "Simón"
Los montañeros que se adentran en la sierra de Almijara (Málaga) y llegan hasta Barranco Mármol, por el carril de la Acebuchal hasta las ruinas de la Venta Panaderos, donde nace el río Higuerón, ven junto al carril una cruz dentro de una hornacina encalada, especie de pequeña ermita a modo de "vía crucis", pero muy pocos conocen la historia de esta cruz y por qué está aquí que desde el año 1928. Cruz respetada por todos los montañeros y vecinos que por allí pasan y que alquien desconocido mantiene siempre encalada. La cruz se colocó en recuerdo del fallecimiento de Antonio Fernández Acosta, hijo de Miguel y de Ana "Simones" (apodo de la familia), que por entonces regentaban la Venta Panaderos y daban cobijo y descanso a los arrieros de la Ruta de la Miel (Frigiliana, Torrox y Cómpeta hacia Granada), también a carboneros, resineros y cazadores. Este matrimonio tuvo 12 hijos. Antonio "Simón", era el mayor de ellos, se casó en El Acebuchal con Rosario Ortiz Álvarez hija de Antonio "Federo", se dedicaba a la arriería y tenía una pequeña tienda en la Acebuchal. Era muy cazador, cabras monteses, que allí abundan, se depeñó por el tajo de Barranco Mármol y falleció el 13 de junio de 1928, cuando contaba 35 años, dejó a 4 hijos, un varón y tres hembras, la viuda volvió a casarse con Evaristo Moles, que era de la provincia de Granada de Jalianas y volvió a tener 2 hijos más, ella falleció en 1974. (Tomado de la famila Simones, por José Ramón Fernández)
(Familia en la Sierra de Almijara, cazadores con tiendas de campaña, Cortijo Imán 1914)
Bibliografía: "Andar por la Axarquía", de Francisco José Guerrero Ruiz y Alicia Franco Álvarez, Libros Penthalon, 1994, hablan de esta placa y cruz en la página 25 del referido libro en el apartado Carril 3 (Cómpeta-Frigiliana-Venta de Panaderos)
Referencias: Barranco Mármol, Competa, Acebuchal, Axarquía, Sierra Almijara, Málaga, Venta Panaderos, camino de Frigiliana a Granada.
1.- Las peronas libros constituimos una extravagante minoría que clama en el desierto aunque quizá podamos ser de alguna utilidad al mundo. No estamos seguras de nada, excepto de que los libros están bien archivados tras nuestros tranquilos ojos.
2.- Nunca olvidamos que no somos superiores a nadie en el mundo por el hecho de llevar un libro dentro de nuestras cabezas. Sólo somos sobrecubiertas para los libros, sin valor intrínseco alguno.
3.- El Proyecto Fahrenheit 451 busca crear un vínculo entre todas las personas libro, crear una organización para resistir frente a la tendencia real, la “dictadura” que, si no prohíbe, sí impide de hecho que leamos, que pensemos, que hablemos entre nosotras de algo diferente y con matices.
4.- El Proyecto Fahrenheit 451 busca que la población ande por ahí recitando en voz alta sus libros.
5.- Que nadie piense que se exige la heroicidad de aprenderse el Quijote, pero por qué no soñar con un encuentro de capítulos o de trozos de capítulos. Lo importante es la actitud, nunca lo heroico.
6.- La persona libro habla a lo llano, a lo liso, a lo no intrincado, con reposo, pero no de manera que parezca que se escucha a si misma, porque sabe que toda afectación es mala; narra sin que la gente se dé cuenta y sin artificios, con naturalidad.
7.- La piedra angular de la narración de las personas libro está en la actitud de no colonización de la palabra, en la búsqueda de la palabra verdadera sin opacidad y sin sombra, dada y recibida en el mismo instante de narrar.
8.- Las personas libro saben que las palabras poseen un ´color`, un ´sabor`, una ´textura`, una ´fragancia` o un ´aroma`.
9.- La base de la narración es la mirada de quien narra. La mirada que siempre busca: algo, a alguien... La mirada que respira y narra, que muestra más que dice. La mirada que hace que las personas que escuchan existan de verdad junto a la persona libro, que sabrá dosificar sus palabras porque conocerá el valor del silencio.
10.- Esta manera de defender los libros es un gesto de reconocimiento del error que supone la destrucción de las bibliotecas, ya sea la de Don Quijote o la de Sarajevo, Bagdad… porque quien quema libros termina tarde o temprano por matar personas.
1.- Las personas libro constituimos una extravagante minoría que clama en el desierto aunque quizá podamos ser de alguna utilidad al mundo. No estamos seguras de nada, excepto de que los libros están bien archivados tras nuestros tranquilos ojos.
2.- Nunca olvidamos que no somos superiores a nadie en el mundo por el hecho de llevar un libro dentro de nuestras cabezas. Sólo somos sobrecubiertas para los libros, sin valor intrínseco alguno.
3.- El Proyecto Fahrenheit 451 busca crear un vínculo entre todas las personas libro, crear una organización para resistir frente a la tendencia real, la “dictadura” que, si no prohíbe, sí impide de hecho que leamos, que pensemos, que hablemos entre nosotras de algo diferente y con matices.
4.- El Proyecto Fahrenheit 451 busca que la población ande por ahí recitando en voz alta sus libros.
5.- Que nadie piense que se exige la heroicidad de aprenderse el Quijote, pero por qué no soñar con un encuentro de capítulos o de trozos de capítulos. Lo importante es la actitud, nunca lo heroico.
6.- La persona libro habla a lo llano, a lo liso, a lo no intrincado, con reposo, pero no de manera que parezca que se escucha a si misma, porque sabe que toda afectación es mala; narra sin que la gente se dé cuenta y sin artificios, con naturalidad.
7.- La piedra angular de la narración de las personas libro está en la actitud de no colonización de la palabra, en la búsqueda de la palabra verdadera sin opacidad y sin sombra, dada y recibida en el mismo instante de narrar.
8.- Las personas libro saben que las palabras poseen un ´color`, un ´sabor`, una ´textura`, una ´fragancia` o un ´aroma`.
9.- La base de la narración es la mirada de quien narra. La mirada que siempre busca: algo, a alguien... La mirada que respira y narra, que muestra más que dice. La mirada que hace que las personas que escuchan existan de verdad junto a la persona libro, que sabrá dosificar sus palabras porque conocerá el valor del silencio.
10.- Esta manera de defender los libros es un gesto de reconocimiento del error que supone la destrucción de las bibliotecas, ya sea la de Don Quijote o la de Sarajevo, Bagdad… porque quien quema libros termina tarde o temprano por matar personas.