viernes, 28 de agosto de 2009

El último capítulo



Relato corto
Cada mañana al asomarme a la terraza la veía leer, siempre el mismo libro, pero jamás alzaba la vista. A veces se tomaba un tazón de café, o leche o té, no sé. De lunes a viernes ella siempre estaba allí de 10 a 11 de la mañana. Una hora que se estaba convirtiendo en un aliciente, en un motivo, para un hombre que está en silla de ruedas. Cuando indiscretamente usé los prismáticos vi que el pasapáginas iba por la mitad del libro, y me sentía feliz. Una vez que tuve médico por la mañana, a la misma hora de la lectora, me llevé un gran disgusto porque no le puede ver.
Ella siempre estaba allí a la misma hora leyendo un libro que poco a poco se iba agotando. Me sentía feliz viéndola leer, a veces, envuelta sólo en una toalla, otras veces despeina. Hasta que un día me dio por coger otra vez los prismáticos y vi que incomprensiblemente iba ya por el final del libro, por el último capítulo, pasaba las páginas a toda velocidad, se le cayeron unas lágrimas, posiblemente por la emoción de la lectura. ¿Cómo me hubiera gustas conocer el título del libro?, para compartir su emoción, y sus lágrimas. Por qué lees tan rápido, me decía. Más lento..., más lento, me repetía. Una mañana pude ver que ya estaba finalizando el libro, en las últimas paginas, cerró el libro, se levantó, se marchó y jamás la volví a ver.
Por Ramón Fernández (28 de agosto)

Traducción automática:
Short story
Each morning when showing me to the terrace saw it read, always in the my book on a table, but never it raised the Vista. Sometimes a bowl was taken from coffee, or milk or tea, I do not know. Of Monday through Friday she siempe was there from 10 to 11 in the morning. One hour that was becoming an incentive, in a reason, for a man who is in wheelchair. When indiscreetly I used the prisms binocular I saw that the pasapáginas went by the mital of the book, and it felt to me happy. Once I had doctor in the morning, to the same hour of the reader, I took great disguto because it cannot see him.
It always was there to the same hour reading a book that little by little was exhausted. It felt happy seeing to me read it, sometimes, surrounded only in a towel, other times messes up hair. Until a day gave to take the prisms binocular me and I saw again that incomprehensibly it went already by the end of the book, through the last chapter, passed the pages at full speed, tears were calleron to him, possibly by the emotion of the reading. How had I you like to know the title the book? , to share its emotion, and its tears. So that you read so fast, it said to me. Slower…, slower, it repeated to me. A morning I could see that already the book was finalizing, in the last pages, closed the book, rose, one left and never I returned it to see.
By Ramon Fernandez (28 of August)

jueves, 27 de agosto de 2009

martes, 25 de agosto de 2009

Los premios Catire

Los premios Catire


Hace poco, durante unas onces en una de las cafeterías de la plaza de Barichara, una señora preguntó si alguien había leído la novela ganadora del Premio Rómulo Gallegos. A lo cual otra respondió que no era Rómulo Gallegos porque el presidente Hugo Chávez lo había liquidado y ahora no era uno sino dos, para poesía y novela y se llamaban Premios Catire. A lo cual otra de las laidis respondió que eso no era cierto, que el premio se llamaba Chino Valera Mora en honor a un cantor de Stalin y se lo habían regalado hace medio año a José Mario Arbeláez, hermano de una muchacha muy conocida en los Estados Unidos, amiga de gente de Cali, dueños de droguerías y equipos de balompié y de adictos a la poesía, como un par de hermanolos que estuvieron en la Constituyente del 91 con María Mercedes Carranza.

Preguntada de nuevo por qué decía que se llamaban Premios Catire, como si fuera un chiste que sumara casi 350 mil dólares, la dama dijo que eso no era tan fácil de entender porque todo se venía cocinando desde hacía treinta años, desde cuando Enrique Hernández de Jesús, alias el Catire Hernández, se había hecho amigo, en el Café de los Poetas de Eduardo Escobar en la carrera 5, de Luis Ángel Parra, Andrés Jaramillo con su cuñado José Mario y Fernando Arbeláez, todos admiradores de la poesía de Belisario Betancur.

Miren y verán dijo la señora. Para comenzar tengan presente que el jurado del premio Chino Valera Mora que ganó José Mario estuvo integrado por Enrique Hernández de Jesús, la copista y promotora de la Nueva Novela de Alfaguara, poetisa Luz Mery Giraldo de Jaramillo y la mexicana María Baranda de Hinojosa, famosa por haber publicado un libro sobre las ballenas de Dylan Thomas y la secuencia de la mantequilla de The Last tango in Paris con María Schneider y Marlon Brando, a quien ella admira mucho; y el Rómulo Gallegos, que ganara limpiamente el tolimense William Ospina Buitrago [Páramo de las Letras, 1954], por dos valetudinarias, la mexicana Elena Poniatowska y la argentina Graciela Maturo, por el presidente del sindicato oficial de escritores de Cuba Miguel Barnet y los neo-chavistas Humberto Mata y Enrique Hernández de Jesús, que en esta honrosa ocasión reemplazaba a su ex compañera de toda la vida, Stefanía Mosca, por haber fallecido de una prolongada enfermedad que algunos llamaban rabia. Algunos escritores venezolanos retiraron entonces sus obras, pero fue un asunto de la incomprensión y la envidia, no de los 150 mil dólares del premio.

Que tengo razón, continuo diciendo la señora, porque miren, el Catire Hernández, un muchacho de Mérida, que no terminó el bachillerato pero supo granjearse desde que vivía en La Pedregosa la amistad del embajador [Colombia, Cuba, Suiza, Chile, Haití, Israel, Dinamarca, Noruega y Polonia] y poeta Vicente Gerbasi, director vitalicio de la Revista Nacional de Cultura, a quien hizo más de un millón de fotos que pagaron muy bien los gobiernos adecos y copeyanos. Catire conoció en Cabimas a José Mario por intermedio de Edmundo Aray, quien en compañía del Catire y Carlos Contramaestre, Juan Calzadilla y Caupolicán Ovalles visitaron la capital colombiana donde en Carne de Res, entonces un ventorrillo mal oliente, le presentaron a la gestora Nubia Cubillos, que les dio luces sobre las posibilidades de Colcultura y el Conag en la impresión de grabados, la venta de pinturas y las lecturas de poemas. No en vano Catire había descolgado del Hotel Guadalupe de La Puerta buena parte de la obra del pintor Renzo Vestrini y de varias iglesias merideñas cuadros coloniales, sin contar los cientos de trabajos de artistas que colgó en La Otra Banda, la galería de la Universidad de los Andes, y que nunca volvieron a saber de ellos.

Fue así como Hernández participó en el Festival Presencia Viva de la Poesía del año 93 y cuatro años más tarde, durante la Feria del Libro de 1997, Andrés Jaramillo, José Mario Arbeláez, Luis Ángel Parra, Fernando Charry Lara, Oscar Collazos y cincuenta invitados más celebraron en Andrés Carne de Res, el 9 de Mayo, la aparición del recetario poético del Catire con una espectacular cena donde las garrafas de vino llevaban el nombre de poetas de las dos repúblicas, algunas de ellas, muy repetidas; en todas las mesas reposaban ampolletas de leche sin leche pero con grabados eróticos, con testículos de diversos colores, la ensalada era un invento al detal de Oscar Collazos y los meseros bañaron con un spray serpentina oliendo a pedos a los comensales.

Al fallecer Carlos Contramaestre, muerte anunciada por Dalita Navarro, entonces agregada cultural venezolana, el Catire presentó en la feria del libro bogotana La tentación de la carne, editada por Taller Arte 2 Gráfico y Andrés Carne de Res. Año 1998 pleno de sucesos para el merideño que participa entonces en el Festival de Poesía de Casa Silva, en la inauguración al lado de Parra y María Eugenia Niño de la Galería Sextante y su magno, junto a la Embajada y el Centro de Cultura Venezolano, el Convenio Andrés Bello y la galería Quinta Papeles de Caracas, Proyecto Mapa, con más de cien grabadores y dibujantes de ambos países.

El noviazgo del ex presidente Belisario Betancur y Dalita Navarro, ex de Teodoro Petkoff Maleç permitirá a Catire llevar a cabo tres de sus grandes proyectos culturales bolivarianos: un libro con cientos de fotos desenfocadas de Vicente Gervasi, una gran expedición cultural a la frontera de ambos países, y la gran fiesta que anunció el matrimonio del ex presidente y la caraqueña, llamado Encuentro del Amor y la Palabra, que con los auspicios del alcalde Enrique Peñalosa trajo a Bogotá más de 100 poetas del mundo, incluso colombianos, a fin de acompañar la exquisita pareja de enamorados, evento que quedó registrado en otro lujoso volumen de aberradas fotos de Catire titulado El Amor y la Palabra, impresos ambos por Arte Dos Gráfico. A este magno acontecimiento cultural fueron invitados por Colombia hombres y mujeres de letras como Don William Ospina Buitrago, Don Ignacio Chaves Cuevas, Don Otto Morales Benítez, Don Nicolás Suescún, Don Mario Cataño, Don Jaime Sanín Echeverry, Doña Piedad Bonnet, Don Andrés Hoyos, Dona Luz Mery Giraldo, Doña Marianne Pondsford, Don José Mario Arbeláez, Don Luis Fernando Afanador, Don Guillermo González, Doña Gloria Valencia de Castaño, etc., al lado de grandes escritores como Rafael Alcides de Cuba, Josefina Aldecoa de España, Manlio Argueta de El Salvador, Gonzalo Celorio y Elena Poniatowska de México, Marcio Veloz de Santo Domingo, Alfonso Chase de Costa Rica, Nulida Piñon y Amadeu Thiago de Mello de Brasil, Julio Escoto de Honduras y por supuesto Stefanía Mosca, Enrique Hernández de Jesús y Luis Alberto Crespo de Venezuela. Se dice que cada escritor recibió en viáticos una elevadísima suma de dólares y no sólo fueron hospedados en las Residencias Tequendama la semana que duró el evento, sino que cada uno de ellos tuvo una limosina del hotel a su servicio.

Lo que permitió que al año siguiente José Mario y Catire viajaran juntos los dos a la capital del imperio para hacer parte del evento Nadaístas en Washington. Y que a renglón seguido Sextante hiciese una descomunal exposición de las fotos de Catire en botellas de leche titulada Cajas Negras de un Poeta.

Este año, coincidiendo con la concesión del Valera Mora a José Mario, Catire prologó e hizo publicar por Monte Ávila el poemario Ávido mundo de María Baranda de Hinojosa, quien junto a 14 poetas venezolanos, uno de ellos el gobernador y poeta Tarek William Saab, acusado recientemente de la muerte de un estudiante en El Tigre y su compinche comercial en las editoriales Fabricio Ojeda y Fondo de Cultura de Anzoátegui, vendría a Bogotá donde la última semana de Abril, luego de pasearse por Cartagena y disfrutar del Hotel Santa Clara pagados por el gobierno venezolano, en el restaurante bailadero de Chía se dio inicio a la negociación del Premio Catire para el tolimense William Ospina Buitrago. Todo concluiría durante la visita de Ospina Buitrago a Caracas a finales de Mayo para participar en el Foro El desafío americano, simultáneo a la visita de Mario Vargas Llosa, que fuera detenido en Maiquetía y a quien Chaves desafió a debatir, precisamente, con Ospina. La curda entre Ospina y Catire fue digna del Rómulo Gallegos.

Un premio donde, dijo entonces uno que pasaba, que a “diferencia de ocasiones anteriores, el jurado no presentó una lista de las novelas finalistas, a lo que se sumó el ocultismo que tuvieron las deliberaciones. Esta edición estuvo rodeada de polémica desde el comienzo por los reclamos de varios participantes, que cuestionaron las políticas culturales de un gobierno que acosa, persigue e intimida a sus opositores; ocupa puertos y aeropuertos; condena militares disidentes a largos años de prisión; insulta presidentes y dignatarios extranjeros; vende como pulpa de papel 62.262 libros de las bibliotecas del estado Miranda; ataca el cine que se hace Hollywood; convierte las editoriales estatales en productoras de libros de ideologización partidista; arrodilla la investigación y la libertad de cátedra; cierra los Ateneos de Valencia y Caracas o posiciona a un coplero, caballero de industria y cabildero de oficio como jurado de los Premios Valera Mora y Rómulo Gallegos.”

Sólo falta mencionar, dijo otra de las damas de la tertulia de Barichara, que este señor Ospina primero fue poeta, luego publicista de políticos y detergentes como José Mario, y ahora, con un pantógrafo, redacta culebrones sobre la Conquista de América, luego de haber dicho que no volvería por España hasta que les devolvieran las visas a todos los colombianos. Y además, viaja en un globo, de 675 Millones de pesos bogotanos.


Harold Alvarado Tenorio
http://www.haroldalvaradotenorio.com/web/
http://www.arquitrave.com

El privilegio de ser catalán

Seré muy breve. Los catalanes (nacionalista y no nacionalistas) tienen el privilegio de tomar decisiones sobre toda España porque tienen parlamentarios (diputados y senadores) que con sus votos pueden cambiar las votaciones, investiduras, presupuestos, leyes, etc…; sin embargo, España no les puede tocarles ni un pelo, ni una como, tal como ocurren con un Estatuto catalán que es ilegal desde el principio al fin. No les puede obligar a cumplir las leyes que a ellos no les convengan. Es decir, yo meto la mano en España, y me beneficio de la Comunidad Europea, pero a mí que no me toquen.
El problema de España, ¡pobre España Estado!, como unidad territorial, de esfuerzo todos a una. Pasó a la historia desde que nació la Constitución del 78 con las Autonomías. Nacieron 17 territorios Taifas, 17 Estados Federales por ahora, porque, a la larga, acabarán en 17 naciones independientes, ante la debilidad de un Estado nacional. Hay quien confunde Estado con Gobierno. El Gobierno de turno es quien administra el Estado durante un periodo de tiempo según la voluntad del pueblo. El Estado se asemeja al Pueblo.
Pero el privilegio de ser catalán, consiste en que el Pueblo-Estado-España no les puede dirigir ni gobernar, porque ellos, internamente son el Pueblo-Estado-Catalán. Y quien puede aprobar, modificar o legislar son solo ellos, los catalanes, como si ya fueran un Estado Independiente, que no lo son, todavía.
Cuando sean Estado Independiente, entonces sí es el pueblo catalán quien decide sobre sí mismo, mientras tanto no, porque todos estamos en la misma tortilla que es España. Por ello el Estatuto que salga del Constitucional tienen que se aceptado y cumplido, porque Cataluña hoy por hoy pertenence a España.
Cuando consigna la Independencia, entonces, están fuera de la tortilla de España y de Europa.

Ramón Fernández

Traducción por Internet:

El privilegi de ser català

Seré molt breu. Els catalans (nacionalista i no nacionalistes) tenen el privilegi de prendre decisions sobre tota Espanya perquè tenen parlamentaris (diputats i senadors) que amb els seus vots poden canviar les votacions, investiduras, pressupost, lleis, etc?; no obstant això, Espanya no els pot tocar-los ni un pèl, ni una com, tal com ocorren amb un Estatut català que és il·legal des del principi per fi. No els pot obligar a complir les lleis que a ells no els convingui. És a dir, jo fico la mà a Espanya, i em beneficio de la Comunitat Europea, però a mi que no em toquin. El problema d'Espanya, pobre Espanya Estat!, com unitat territorial, d'esforç tots a l'una. Va passar a la història des que va néixer la Constitució del 78 amb les Autonomies. Van néixer 17 territoris Taifas, 17 Estats Federals ara com ara, perquè, a la llarga, acabaran en 17 nacions independents, davant la debilitat d'un Estat nacional. Hi ha qui confon Estat amb Govern. El Govern de torn és qui administra l'Estat durant un període de temps segons la voluntat del poble. L'Estat s'assembla al Poble. Però el privilegi de ser català, consisteix que el Poble-Estat-Espanya no els pot dirigir ni governar, per que ells, internament són el Poble-Estat-Català. I qui pot aprovar, modificar o legislar són solament ells, els catalans, com si ja fossin un Estat Independent, que no ho són, encara. Quan siguin Estat Independent, llavors si és el poble català qui decideix sobre si mateix, mentrestant no, perquè tots estem en la mateixa truita Espanya. Perquè Catalunya ara per ara pertany a Espanya. Per això l'Estatut que surti del Constitucional han de s'acceptat i compliment. Quan consigna la Independència, llavors, estan fora de la truita d'Espanya i d'Europa.

Ramón Fernández

lunes, 24 de agosto de 2009

Hoy se cumple el Centenario del nacimiento de Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 24-08-1899)

El Aleph, de Borges:

Síntesis del relato:

Borges es el protagonista de esta historia, que parte de la muerte de Beatriz Viterbo, ese mismo día cambian las carteleras de la Plaza de la Constitución y Borges piensa que ya el universo se va separando de ella pero que él siempre se consagrará a su memoria.

Durante muchos años visita al primo de Beatriz, Carlos Argentino, coincidiendo con el cumpleaños de esta. Poco a poco va haciendo que sus visitas sean más tarde de forme que cada vez que va se queda a comer. Durante esos día, Carlos Argentino le va haciendo confidencias y acaba por leerle unos espantosos poemas a los que después de escritos trata de dar un significado. Borges comprendió que el trabajo del poeta no estaba en la poesía, sino en la invención de razones para que esta poesía fuera admirable, esto podía modificar la obra para él, pero no para los demás.

Pasados unos días de la última cita y por primera vez, Carlos lo llama citándolo en un café contiguo a su casa que pertenece a sus propietarios, allí le lee cuatro o cinco páginas de un poema quejándose de los críticos de los que dice no pueden fabricar un tesoro pero si pueden indicar donde se encuentra. Le pide que hable de su obra con Álvaro Melián, un gran hombre de letras.

Pasan los días y Borges decide no hacerlo y comienza a temer al teléfono pensando en las quejas que Carlos Argentino podía hacerle a través de él. A finales de Octubre recibe su llamada para algo totalmente distinto a lo que esperaba, le comunica que van a demoler su casa y que no puede consentirlo, ya que para él, es imprescindible porque en su sótano está el Aleph, que es un de los puntos del espacio donde están todos los puntos.

Borges acude a la casa pensando que Argentino está loco pero aún así entra en el sótano y al quedarse sólo en la oscuridad también ve el Aleph, observa al mismo tiempo el mar, Londres, racimos, nieve, tabaco, vapor de agua, desiertos, etc. ve en resumen todo el universo. Al salir de la casa todo le parecía familiar y temió no sorprenderse ya con nada. Felizmente, al cabo de unas noches, volvió al olvido. Dudó de que este fuera el verdadero Aleph, dicen que en una mezquita hay un verdadero en una columna, no se ve pero al acercar el oído se pueden oir todos los rumores.

Borges finalmente se pregunta si vio el Aleph y lo ha olvidado. La mente es porosa y con el paso de los años se está difuminando hasta la imagen de Beatriz.

Avión de Iberia sobrevolando Urbanova

sábado, 22 de agosto de 2009

Maribel, Mónica, Juani y Rafa en Barranco Moreno


Preciosa ruta la que nos marcamos el pasado viernes 21 de agosto: Maribel, Mónica, Juani, un servidor y los perros Danna y Chuky. Recorrimos la cabecera del río Torrox hasta llegar a las cascadas del barranco Moreno, un lugar verdaderamente privilegiado. Accedimos desde Puerto Pulido y comenzamos la caminata junto a la antigua fábrica de luz de Cómpeta, actualmente reconstruida como albergue. Casi todo el recorrido discurre por el propio cauce del río Patalamara, así se llama en este tramo. Al pasar junto a la finca Los Olivillos, su dueño nos indicó que tiene colocado cepos en su finca... sin comentarios. Nosotros seguimos por el cauce, a través de las aguas cristalinas y frescas, que con la calor que hace, se agradece. Al llegar a la altura del peñón de los Hornos, tuvimos que remontar por un sendero muy desdibujado para solventar una cascada que parece insalvable. De vuelta al río avanzamos por el y llegamos a la confluencia del barranco de los Pradillos y el barranco Moreno, que es el nuestro. Pronto se atraviesan unos cahorros y después una zona profusamente cubierta de vegetación. En una amplia vega aterrazada y rodeada de olivos se elevan las ruinas del cortijo-venta del Mirlo. A continuación viene un tramo muy pedregoso y abierto que permite vislumbrar las cumbres de la sierra de Cómpeta. Acaba la ruta al pie de las tres cascadas, la más alta de unos 20 metros de altura. En el regreso nos acercamos al collado de Páez Blanca y desde la confluencia del Moreno con el Pradillos tomamos como camino, la acequia.

FUENTE: CUADERNO DE MONTAÑA PASOS LARGOS

jueves, 20 de agosto de 2009

Los Escullos y La Isleta del Moro

Los Escullos y La Isleta del Moro (Almería)


Podemos llegar desde Rodalquilar o por la carretera que lleva a San José desde Almería o Níjar. Pasada la Boca y poco antes del Pozo de los Frailes encontramos un desvío que, a la izquierda, nos introduce en el valle. Cortijadas asiladas salpican el camino hacia el mar. A la derecha, una línea de cerros es la pared lateral de la caldera de 5 Kms., de diámetro que va desde Punta del Esparto a Cala Higuera, junto a San José y cuyo centro le da nombre: El Cerro de los Frailes, última afloración magmática del volcán depositada hace 8,5 millones de años.
Llama nuestra atención el molino de los Cortijos Grandes, oasis de hábitat tradicional bien restaurado que vemos a la derecha de la carretera. A la izquierda, las Presillas Bajas, pequeña aldea dormida en el tiempo, con una vida oculta de huertas y plagada de silencios que se halla a una prudente distancia del mar. En casa de María encontramos sabrosas comidas caseras rodeados de gallinas, palomas, gatos y toda la fauna típica de un cortijo nijareño, con rústico y humilde alojamiento. Podemos aprovechar para visitar el cráter de Majada Redonda, al que llegaremos bien si consultamos el mapa y mejor si preguntamos a María. Siguiendo hacia el mar aparece la ensenada de los Escullos que define el espacio que va desde la Isleta del Moro hasta la Punta del Esparto, con la playa del Arco y la cala del Embarcadero. Hemos llegado a través de un valle sedimentado por las ramblas provenientes de los cráteres extintos de Majada Redonda y los Frailes cuya cima es uno de los más bellos lugares que podemos contemplar dentro del Parque.
La playa del Arco resulta algo incómoda para el baño por sus escalones y piedras, pero es de bellísimo entorno y cuenta con cercano alojamiento en camping o en las limpias y confortables casas de Pedro o Emilio, de buen comer y amable atención, junto a éstas el castillo de San Felipe vigila el mar con el viejo cuartel de la Guardia Civil. Hacia poniente, la cala del Embarcadero y el camino ascendente de tierra nos adentran en los espacios que escogió Spielberg para algún film fantástico: calas y riscos que al atardecer y a pié resultan inolvidables y además permiten llegar a San José recorriendo el interior de la única caldera del mundo que puede ser contemplada desde el mar, al estar un tercio de ella sumergida, mostrando increíbles acantilados de hasta 200 metros de altura que culminan tan cerca del mar y tan alto que parece que los barcos navegasen por el cielo. En los días especialmente claros se pueden ver las cimas de los montes de Africa.
Desde los Escullos ya se ve La Isleta del Moro (o de Mohamed) Arráez, que así se apellida. La palabra árabe “ar-rais” significa “patrón de barco” y en el siglo XVIII aparecía escrita como “jarraez”, llegando a nosotros como topónimo proveniente de una profesión a la que hoy todavía se dedica la población. Junto a un colosal Peñón doble repleto de gaviotas, viven aquí unas gentes sencillas que encalan de blanco sus casas y las adornan de rojo geranio y malvas de red pescadora. La vida brota en una placeta de tierra, piedras y lavadero público en el que las mujeres aún hacen la colada y donde la Virgen del Carmen, Patrona del mar y tesoro de la aldea, nos habla de la fe y gran corazón de estos pescadores desde la minúscula cajita en la que la guardan y a la que llaman Santuario, antiguo trozo de la escuela convertido en capilla, cuyo altar es una red que ha cambiado lo más profundo por lo más elevado
No deje de probar las tapas, paellas y parrilladas que cualquiera de sus bares y restaurantes le ofrecen. Exquisita comida marinera que le recibirá coleteando en los mostradores.
Encontrará alojamiento en su único hostal frente a un mar siempre quieto, con vistas a los Frailes. El entorno invita a excursiones entre oasis de palmeras, lomas y acantilados repletos de flores, curiosas piedras y, el Peñón Blanco, bella playa de arena al levante con “capricho” volcánico central y grandes paredes basálticas. El barranco del Negro, frente al cruce de la entrada en la carretera, nos ofrece un ejemplo de exhuberancia que esta tierra árida, con cuidado y atención, es capaz de mostrar. Cerca, de los llanos del Cortijo del Paraíso, son un raso de verdor durante el otoño e invierno y de flores en primavera. En verano, los amarillos y rojos de fuego son comentados por las cigarras, que sólo nos recomiendan el amanecer o el ocaso para pasear. Siguiendo la carretera hacia Rodalquilar podemos visitar calas vírgenes descendiendo por senderos trazados por el barranco. Mantener su limpieza y respetar religiosamente el entorno no resultará difícil en un lugar donde la Naturaleza se manifiesta con esplendor y nos permite admirar lo que en tantos lugares hemos echado a perder.
La Isleta, que en el paleolítico y eneolítico se pobló de gentes que tallaron la piedra y dejaron enterramientos císticos en el islote, fue puerto de fenicios y romanos y fondeadero para la aguada de árabes y piratas. Más tarde, la inseguridad de las costas la mantuvo desierta, pues aún a mediados del XVIII eran frecuentes los asaltos por mar a los campesinos.
Creación por fin durante el siglo pasado al amparo del castillo de San Felipe. Los primeros asentamiento fueron de pescadores que, al final de siglo, también trabajaron en la minería de Rodalquilar. “Los Chinorros”, “Los Freneras” y “Los Matames” son familias de pescadores reconocidas por su profesionalidad y valentía en todo el litoral almeriense. Se conoció el alumbrado eléctrico en 1969, se asfalto la carretera de acceso en 1979 y contó con el primer teléfono de todo el valle en 1982 hasta reunir una población que ronda el centenar de vecinos.

miércoles, 19 de agosto de 2009

lunes, 17 de agosto de 2009

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Página administrada por el pintor, poeta, escritor y conferenciante Ramón Fernández "PALMERAL".